Festival En Vivo 2011

Dentro del hormiguero En Vivo

 
Madrid (Getafe).- Desde el minuto cero, la diferencia con la edición anterior fue clara y vino marcada por las dos horas y media de atasco, el tiempo que tardamos en llegar al polígono industrial de Los Olivos. Bastaba con mirar los coches colindantes para darse cuenta de que, efectivamente, todos íbamos al mismo sitio, el Festival En Vivo daba comienzo. Y era el primer día…
 
Una vez allí, aparcar no resultó muy complicado. Hay que destacar que precisamente uno de los aparcamientos estaba muy bien organizado, lo que antes era arena ahora se había convertido en una colcha de hierba totalmente lisa que evitaba el levantamiento de polvo.
 
Si el año pasado, ese primer día no hubo casi gente, este año las cosas habían cambiado. ¿El motivo? Seguramente la mezcla explosiva de un buen cartel y un precio de la entrada que era todo un chollo, con una primera oferta a 28€ - lo mismo que cuesta una entrada para ver a un solo grupo en el Palacio de los Deportes - pasando por 32€ hasta los 45€ que costaba en taquilla. Nadie podía serle indiferente a esa combinación ¡Tres días de música costaban lo mismo que un concierto de dos horas!
 
La adquisición de las pulseras se realizaba en pequeñas carpas situadas frente a la entrada, donde no era necesario esperar grandes colas y la rapidez era máxima teniendo en cuenta el número de personas que debían pasar por allí para poder entrar en el recinto. Éste se convertía un año más - aunque parezca mentira, el En Vivo sólo lleva dos ediciones – en una mini ciudad que esperaba albergar en su primer día, y según datos de la propia organización a 65.427 personas. Casi nada…
 
De nuevo, este año veíamos las típicas carpas de comida de todo tipo, barras de bebidas enormes que seguían siendo muy caras, puestos de ropa, el stand de firmas de discos - fácilmente reconocible por las colas formadas entorno a él – y los habituales puestos de cambio de moneda para poder vivir durante tres días en esa mini ciudad construida de la nada.
 
Pero como dijimos anteriormente, las diferencias con la edición pasada no sólo residían en el elevado número de personas, sino también en la colocación de plásticos en el suelo que cubrían la parte principal del recinto con el fin de evitar el levantamiento de polvo. No sabemos hasta qué punto eso fue buena idea, la intención era buena y los plásticos favorecieron que el primer día levantara menos polvo pero se rompían enseguida, acumulaban mucha mierda – bebidas caídas, polvo o arrugas que podían hacerte tropezar – y no animaban demasiado a sentarse encima. Sin mencionar que pese a los esfuerzos de la organización por reparar o renovar esos plásticos, el viernes ya estarían medio quitados y el sábado faltarían la mitad. Luego, el polvo volvió a hacer acto de presencia y eran muchos los asistentes que se hicieron con mascarillas para pasar ese mal trago.
 
Por otro lado, la elevación del escenario facilitaban mucho el poder ver a los grupos desde la lejanía, con un sonido potente y claro que llegaba a todos los puntos y que no solapaba tampoco el buen sonido de un tercer escenario, bajo una carpa en la que se aglutinaban grupos de rap o hip-hop, que también consiguió reunir a un gran número de público a su vera. Las letras y el énfasis compositivo de ese tipo de grupos lo cierto es que lo merecen.
 
Las puertas se abrían y los primeros en inaugurar el Escenario 2 eran Oh Murray!!!, que dejaron paso a los ritmos más mexicanos de la mano de La Pulquería, que más tarde estarían firmando discos en el Stand de Maldito Records con la mejor de sus sonrisas.
 
Los que fueron teloneros de Bon Jovi en España, The Rebels, estrenaron el Escenario 3 - bajo la carpa- , mientras que poco después saltaban al Escenario 2, los argentinos Las Pelotas con el rock más clásico de la mano de temas como “Orugas”, “Basta” “No podes dar” o “Capitán”, seguidos del grupo La Hostia que recogían el relevo de The Rebels.
 
Pero sin duda, uno de los grupos más esperados esa noche eran Los Suaves, inconfundible el dibujo del gato que se alzaba sobre el escenario para que Yosi “Preparado para el Rock and Roll” tocara junto al resto del grupo algunos de los temas más relevantes de su discografía como “San Francisco Express”, “Palabras para Julia”, “Dulce Castigo” o “Maldita sea mi suerte”. Durante todo el concierto las guitarras por momentos despuntaban convirtiéndose en las protagonistas al lado de la voz de Yosi.
 

Mientras tanto, en el Escenario 3 el pop-rock de la mano de Dr. Sapo se hacía un hueco como podía, puesto que competir con Los Suaves no es nada fácil. No obstante, los sapos lo hicieron bien y no perdieron ni un ápice de su alegría.
 

Una vez terminados ambos al mismo tiempo y en respectivos escenarios comenzaron Mägo de Oz y Más Graves, otro nuevo reto para estos últimos. La batalla celta estaba a la vista, los primeros entraban fuerte con “Madre Tierra” y blandían armas como el violín o la flauta travesera para construir temas como "La Costa del Silencio", "La posada de los muertos", "Molinos de viento" y el tema por excelencia "Fiesta pagana". Los segundos se defendían a base de hip hop con letras reivindicativas, bien dichas y con mensaje, todo un artificio. La asistencia aumentó en estas dos actuaciones.
 
Tras estos, también se hacían un hueco en ambos escenarios hasta entrada casi la mañana, el ska de Bad Manners, la fusión de Trashtucada, los británicos Foreign Beggars con su hip hop, y las bandas tributos para hacernos recordar grupos míticos del panorama musical como P.P.M. (tributo a Los Ramones), A Pelo y tú (tributo a Platero y tú) o Guerrilla (tributo a Rage Against the Machine).
 

- Piltrafilla -

 
 

 
Fotografías realizadas por Tom Hagen y cedidas por el Festival En Vivo