Entrevista con La Vela Puerca

La Vela Puerca: "Uno de los desafíos más importantes es vencer el miedo a vivir"

 

Madrid.- Con tan solo cuatro fechas en España, La Vela Puerca nos hacen un pequeño hueco en su incursión madrileña dándonos la oportunidad de compartir el camarote de los Hermanos Marx con Nico "Mandril" (bajista), entre el ir y venir del resto de componentes del grupo. Una entrevista interesante, en la que se nos quedaron algunas preguntas por exhalar debido a la falta de tiempo, pues nosotros hubiéramos estado toda una tarde entera indagando. No obstante, tuvimos que conformarnos con comernos una pequeña porción de su tiempo de sabor cercano y familiar. El bajista uruguayo escondía en su mirada una cierta añoranza por tiempos pasado que se resistía a abandonar, haciéndose eco de ensoñaciones alimentadas cada día y con la fuerza necesaria para caminar intentando ganarle la partida a la vida, a veces tan puñetera, mientras su sonrisa dibujaba cierta candidez. En definitiva, una entrevista de placer amargo: el “placer” de haber podido compartir el momento y el “amargo” de no haber podido hacer que el instante durara más.

 

P. “Piel y hueso” es el título de vuestro último trabajo, ¿cuál de sus canciones os hace erizar la piel y cual os cala hasta los huesos?

R. Nico: Me resulta difícil contestar a una pregunta cuando me dicen si prefiero una canción u otra, porque las canciones son como los niños. Es como si le dices a un padre “a cuál preferís de tus hijos”. Cada una tiene lo suyo. Todas las que hacemos están hechas con la intención de que nos ericen la piel, algunas por un camino y otras por otro. Unas por su ritmo o por su fuerza, otras por una delicadeza melódica y con la letra se trata de que todas traten de erizarte. Lo que sí que de repente, hay algún año que estas más feliz con algunas en vivo y otros años con otras. Pero no se puede elegir. No puedo darte el nombre de una, las otras se pondrían celosas (risas).

P. ¿Con qué desafíos nuevos os habéis encontrado durante su grabación y composición?

R. Cada disco siempre es un desafío porque hay que irse superando y renovando. De hecho, parte de esa renovación en este último disco fue tratar de grabarlo de una manera diferente, en vez de ir a un estudio, que es el camino más normal. Nos alquilamos una casa a las afueras de Montevideo, donde vivimos cuatro meses, hicimos todos los ensayos y lo grabamos ahí mismo, todos juntos, compartiendo comida y conversando todo el tiempo. Aunque siempre, igual, tratábamos de salir de Montevideo y nos íbamos a un estudio en Buenos Aires para que el disco agarrara su propia personalidad. No estar ahí en casa, que hay un cumpleaños de un sobrino y hay que ir en mitad del disco. Esta vez también estábamos un poco comiendo, cocinando… Ese fue un buen desafío, que no sé si se volverá a repetir pero estuvo muy bien.

 
P. En un grupo con tantos componentes, ¿cómo se toman las decisiones?

R. A veces dentro de la banda no hay dos mismas opiniones. Pero en las cosas fundamentales sí que llegamos a un acuerdo y un consenso. Si algo es muy importante, solo la opinión de uno en contra hace que no lo hagamos, porque hay cosas importantes que si a uno le molestan no lo podemos hacer. Hay otras cosas que son por mayoría. Esta banda no es una democracia en sí, sino que algunas cosas requieren que estemos todos de acuerdo.

P. La mayoría de los temas están escritos en tercera persona, ¿cada uno de ellos va dirigido o está inspirado en alguien en particular?

R. Algunos si pero otros no. Puedes inventarte un personaje cuando quieres hablar de algo o decir algo. Un personaje inventado puede ser el vehículo para hablar de eso. Igual es muy importante lo de la primera persona o tercera. Sebas que es el que más escribe supongo que se lo piensa muy en serio para ver si lo hace en tercera o en primera persona. Pero habría que preguntarle a él, cuál y por qué (risas).

P. Actualmente, ¿qué consideráis que es injusto y qué sería necesario discutir?

R. ¿Cuáles son las cosas injustas de este mundo me estas preguntando? (risas). Sería una lista muy extensa. Pero de eso se trata, de estar en este proyecto e ir nombrando las cosas que te parece que se pueden mejorar. Las cosas que se pueden discutir son casi todas en el mundo. Pero lo más injusto y que a mí me llama más la atención, es sin duda el nivel de pobreza y riqueza que hay, tanta separación. También hay que tener en cuenta que muchas veces hay pobreza que es más feliz que otra, hay pobreza más linda que otra y hay riqueza que es más feliz que otra porque los ricos también tienen problemas (risas). También va mucho en la forma de vida que lleves y con la cultura. Yo siempre me acuerdo del viaje que hice cuando tenía 18-20 años por Bolivia, donde había una pobreza distinta a la que yo estaba acostumbrado en una ciudad grande como Montevideo. Había una pobreza rural mucho más digna y más feliz que la pobreza urbana que yo veía. Era una forma humilde de vivir pero parecía todo muy ordenado, con muchos valores familiares. Parecían muy felices y digo “parecían”, porque no llegué a estar tanto tiempo como para enterarme. Pero esa fue una sensación que me quedó para siempre.

P. ¿Estáis muy acostumbrados a moveros por toda Latinoamérica?

R. No sé, yo tuve la suerte o iniciativa de empezar a viajar con 17 años, irme a Brasil de vacaciones con amigos, o el viaje por Bolivia, Perú o el norte de Chile. No sé si la mayoría de la población lo hace. Nosotros como banda sí. Varios de nosotros hemos tratado de salir. Después como La Vela, aunque al principio costaba mucho salir de Uruguay intentábamos cruzar el charco, ir a Buenos Aires. Teníamos un bar punk, de unos amigos, que nos abrió las puertas para tocar y para dormir (risas). Al principio fue mucho esfuerzo que también daba sus alegrías.

P. ¿Creéis que sirven de algo las “más de 10.000 canciones de protesta” que se están haciendo?

R. Yo creo que sí. Si creyera que no sirve para nada este vehículo de la música, y del rock en particular, no estaríamos en una banda de rock. No sé cuánto sirve o cuanto aporta, pero estoy seguro que aporta.

P. ¿”No hay alegría sin dolor”?

R. Es una forma de decir que el hecho de que exista el dolor también es bueno para la alegría, para valorarla y vivirla de otra manera.

P. “La vida mata de principio a fin”, ¿de dónde surge la valentía para hacerla frente y cómo se logra vencer el miedo a vivir?

R. Uno de los desafíos más importantes es vencer el miedo a vivir. Yo creo que a veces le ganamos y a veces no. Supongo que en cada caso particular será diferente, habría que rebuscar entre su experiencia, sus neuronas y su alma para ir tratando de vencer el miedo.

P. Personalmente, ¿tienes más miedo a vivir que a morir?

R. Yo trato de vivir con bastante valentía, aunque algunas veces no lo logro. Pero tratando de buscar en la experiencia y en la forma de ver el mundo y tratando de ganarle me parece que hay un buen final. Es una utopía, es imposible vivir sin miedos. Es una utopía no vivir sin miedo

P. También en muchos de los temas se hace especial hincapié a la vejez, ¿asusta envejecer?

R. A los 20 años envejecer lo ves una situación muy lejana, ausente, no tienes esa sensación, es algo que nunca va a pasar. De repente ya con 40, casi que vamos a cumplir, empiezas a visualizar que sí que vas a envejecer. Primero tienes una reacción negativa con respecto a eso “bah, no quiero envejecer”, y viene a veces algún bajón. Pero en mi caso creo que lo vas tomando con calma. Antes era el “prefiero morir que envejecer” y ahora no (risas).

P. ¿Qué pensáis que se esconde tras la muerte?

R. Antes pensaba una cosa y ahora pienso otra. Antes tenía fe en que algo más había, ahora la verdad es que ya no tengo esa fe. Me parece que lo más probable es que no pase nada, que nos van a comer los gusanos. Pero igual siempre queda una esperanza quizá muy utópica de que, “tampoco voy a negar que pase algo cuando no lo sé, me voy a enterar ahí”. Trato de no pensar mucho en eso y que no me marque la vida, que ninguna religión me marque la vida, como ha marcado tanto y ha hecho algo más que eso.

P. ¿Cuál es esa canción que os hace “arrasar con todo el mal que acecha”?

R. ¿Arrasar con todo el mal que acecha? (risas). Bueno, ese estribillo me parece que arrasa con todo el mal que acecha y la gente cuando lo canta siente eso, como una liberación, una catarsis. Pero la música siempre es una energía. Hay músicas que son más oscuras, ¡y bienvenidas! porque hay momentos para esas músicas. Pero yo lo asocio con algo feliz, con “ese momento” de la canción, cualquier de esas canciones felices de las cuales hacemos muchas. Aunque a veces es música feliz y letra no tanto, pero solo la música hace arrasar con todo el mal que acecha, por ese instante. Al otro día puede que te levantes mal con una resaca (risas).

P. ¿Cómo definirías el karma?

R. (pensativo) “El karma”, sí que es una canción oscura, pero habría que preguntarle más a “El Cebolla”, que fue el que la escribió. Me cuesta contestar esa pregunta.

P. “Todo parece distinto si me roza una emoción”, ¿cuál es para vosotros esa emoción que hace que todo parezca distinto?

R. Ahí habla de la importancia de las emociones, no de una emoción. Bueno, por ejemplo subirme al escenario, cuando empieza el show y los primeros acordes, es como tirarse de una montaña rusa. Ahí se vive una emoción que es indescriptible. Esa es una de las emociones más lindas en la que te olvidas de todo, de cualquier cosa. Te entra una emoción que no te estas enterando de ninguna cosa del mundo más que de esa.

P. El disco salió a la venta aquí en España este martes pero algunos ya lo habíamos escuchado antes, ¿qué acogida creéis que tendrá en nuestro país?

R. Creo que una buena acogida. Así como a nosotros nos llega poca música de Europa, creo que acá en Europa llega poca música de América, pero yo a ese intercambio le veo futuro y cosas positivas. Nosotros somos de los pocos en Uruguay que escuchamos rock español de hace muchos años como La Polla Record, Barricada, Extremoduro… Cuando sonó Extremoduro a nosotros también nos partió la cabeza porque el idioma para empezar es común en Latinoamérica y en España y la música también. Aunque donde hay buena música va más allá del idioma. Nosotros nos pasábamos también de chicos cantando grupos en inglés, sin entender nada de lo que decían pero nos ilusionábamos con la música. Y de repente, nos preocupábamos de que algún amigo nos tradujera algo, y alguien nos decía “las letras de Bob Marley están buenísimas, traducirme por favor, ayudadme” y se preocupaba por traducir. Entonces, me parece que cuando hay algo bueno de música o de letras hay intercambio. Ahora con las redes todo es más fácil para empezar a conocer, allá música de Europa y acá música de Latinoamérica.

P. ¿Qué diferencias notáis entre el rock que se hace aquí y el que se escucha en Uruguay?

R. Aquí me parece que aquí pegó mucho todo lo que fue el rock de AC/DC, ese rock en inglés clásico. Eso marcó mucho a los grupos desde que empezó Leño y Barricada. Allá miramos un poco más a lo que pasó en EEUU y por ahí pegó por otro lado, nada que ver. Muchos grupos tiraron por la parte latina para hacer cosas mezcladas con lo que es Centroamérica. Nosotros particularmente de Centroamérica no queremos tocar nada porque sentimos que no lo hacemos bien, que lo hacen mejor ellos. Toda esa música de salsa, hay muchos grupos de rock en Uruguay que funcionan con eso. A nosotros no nos sale y cada país tiene que respetar su folklore. Es como si nosotros nos pusiéramos a tocar el cante jondo que tienen acá. Nos saldría muy mal (risas). Después el rock a secas es una música que trascendió las fronteras y que se hizo internacional.

P. Este año cumplís 10 años, ¿consideráis que el grupo “sigue siendo lo que fue”?

R. Cumplimos 10 años viniendo a Europa, pero cumplimos 18 años en realidad. En muchas cosas si sigue siendo lo que fue y en muchas no. Creo que muchas cosas importantes, por suerte, siguen siendo la emoción de subir al escenario y la intención de dejar las letras bien claras y la actitud de la banda. La amistad entre nosotros mutó para bien y sigue siendo amistad. Obviamente algunas cosas que teníamos a los 20 me gustaría seguirlas teniendo a los 40, pero eso no es posible.

P. Casi todas las canciones hablan de la superación personal, ¿qué obstáculos ha tenido que ir superando el grupo a lo largo de su carrera?

R. Obstáculos personales o contra uno mismo. Van pasando los años y tienes ganas de ponerte cómodo y en la vida te encuentras con que no puedes, siempre hay que currarla y trabajarla. La lucha personal de cada uno y también como grupo, dónde te estas equivocando. También empezar a convivir, porque al principio no nos veíamos tanto, solo en los ensayos y en los shows que eran pocos, después empezar una gira de 70 días, era una convivencia que había que aprender a hacerla. Esos son obstáculos de los que te das cuenta con la vida, aprender a formar un grupo y aprender lo que significa tocar todas las noches y tocar con ganas sacándolo todo. También hay otras cosas que todavía no aprendimos (risas) como las pruebas de sonido, que no nos salen bien (risas), nos llevan horas, nos aburren...

P. ¿Qué tipo de “utopías guardáis vosotros”?

R. Utopías como vencer al dolor de las que hablamos antes. Otra utopía es formar una banda para siempre que eso no sé… como abuelos. Tengo una hija que vio una foto de Los Rolling Stone tocando y me dijo “Papá te prohíbo que estén tocando así” (risas). Todos viejos, con esas ropas y dijo “esto no por favor” (carcajadas). Esperemos que no. Pero quizá seguir siendo una banda, juntarnos a comer asado, escuchar música y tocar canciones.

P. Y por último, ¿qué futuro veis a través de “la bola de cristal”?

R. Esa bola está llena de humo. En realidad en esa canción la letra la escribí yo, así que esa sí te la puedo contestar (risas). Es una letra bastante oscura en la que no se ve el futuro. Es una ironía, donde hay dos personajes, el ángel y el diablo, que hablan y tratan de decirle el futuro y en él no se ve nada. Justamente el estribillo rescata eso, que está bien vivir sin pensar demasiado a lo lejos. Del futuro se puede ver algo claramente mañana, pasado, la semana que viene... Pero del año que viene casi es imposible adivinarlo y mucho menos de dentro de 10 años. Está bien que así suceda para ir tirándose al agua, porque la vida me parece que es eso.  
 
 

- Kortxeas -

 

 

 

 
 Fotografías realizadas por Enharmonia