Con un sonido bien trazado, haciéndose eco del rock sin colorantes a cargo de la batería y las guitarras “Comienza la función”, a un instigado ritmo que choca en un primer momento con la letra, para más tarde adquirir personalidad a medida que evoluciona. La canción también incorpora unos coros que rompen un poco con la esencia del tema, y que no obstante, sirven tan sólo para ensalzar aún más la voz principal. Por otro lado, la constancia rítmica le da fuerza, terminando con rapidez, no sin antes pasar por un largo camino instrumental.
De forma más frenética comienza “Vakas Flakas”, que de igual modo a la anterior, también contiene una extensa parte instrumental en la que la voz se cuela con rapidez. Una dinámica que escucharemos en casi la totalidad de los temas que componen este disco. Estrofas vocales directas que se intercalan con momentos instrumentales, en una canción en la que también hay coros, cuya idea no es mala, pero en la que no llegan a empastar con el total, quizá porque suenan más agudos que la voz principal o no se les da la rotundidad que merecen. Eso no impide que encontremos una parte más activa con riff de guitarras, envolviendo una letra con la que parece el grupo se identifica.
“Por inercia” galopamos en la oscuridad a un ritmo fijo y decidido para dotar a esta canción de cierto salvajismo, que cambiará, sin salirse de ese ambiente, para volver al inicio. En definitiva, una letra que cabalga a lomos de una instrumentación fija, constante y que sabe lo que debe hacer para dibujar la atmósfera que se le pide, encabritándose cuando a punto está de acabar, con riffs. Seguidamente las notas de lo que pareciera ser un xilófono, abren paso a unas guitarras entristecidas en la canción más lenta del disco: “Mineros d'esti Pueblu”. Una balada, escrita en asturiano, que no pierde fuerza y cuya letra está dedicada a aquellos que han trabajado a lo largo de su vida en las minas, culminando con una mezcla de tristeza derivada del principio.
También suave empieza “No podrán”, para después, y de la mano de los platillos, servir de entrada al rock con cierto toque eléctrico y una base rápida que queda realmente bien, convirtiéndose en el leitmotiv de la canción. Destacan los riffs distorsionados de las cuerdas y la extensa parte instrumental con la que se da por finalizado el tema. Con una mayor cautela, mediante golpes secos y seguros llegamos a “Lucha y grita”, de letra clara y directa contra el nazismo. Además en él escuchamos coros acompañados de golpes musicales e incluso silencios en los que la música suena sola. El efecto es bastante bueno porque provoca determinación, aunque lo más curioso es la incursión de una parte muy lenta en la que la voz recita. De esa forma, cuando todo pareciera haberse calmado, vuelve a resurgir con potencia del principio al grito de “puto nazi cabrón”.
Rockero también suena “Blacko”, con una mayor rapidez al principio y gritos inquietantes de fondo en el estribillo creando un aire de misterio, aprovechada por los instrumentos en una parte amplia en la que se lucen, para luego reanudar el ritmo principal. Pero efectivamente, “Si la luna hablase”, con unos coros lejanos carentes de fuerza, pero con una letra y una voz que la hacen lucir espléndida, diría que hay que denunciar la prostitución, sus condiciones y a lo que esas mujeres están sometidas, en una canción en la que la voz se alza sola en algunos instantes. Tras eso, silencio. Las Vakas Flakas se presentan con una frase clara “somos vakas flakas de esta puta sociedad”, a modo de rap y entre ensayos, con los que nos permiten estar en el estudio de grabación o ensayo y escuchar por nosotros mismos el buen rollo que desprenden, demostrándonos que cuando se quiere hacer algo lo principal es tener ganas.
Estamos ante uno de los muchos trabajos autogestionados de grupos que intentan hacerse un hueco y luchan cada día con uno de sus mejores instrumentos, la pasión por la música, intentando conseguir su propio sitio. Un disco que no suena nada mal, pero que aún se puede pulir más, con unas letras, que como siempre hablan por si solas en la denuncia de algunos temas que parecen guardarse en el trastero. Un disco que contiene un grito de “aquí estamos” a la sociedad que nos hace pensar que las generaciones de hoy en día sí que luchan por aquello en lo que creen.