Travesía - No tengo tiempo para esto

En los tiempos que corren, cada vez es más complicado encontrar formaciones que dediquen su vida a tocar y a vivir la carretera como en aquellos lejanos años 80, a no ser que hablemos de grupos y músicos considerados de primera división. La mayoría de bandas se dedican a pudrirse en el local de ensayo para, de vez en cuando, alquilar una gran sala y tocar ante unas pocas decenas de seguidores, previo a la inminente separación debida a la desidia de no recoger los frutos cosechados. Pero si rebuscamos en el underground más independiente y pasado de moda, desde hace unos años podemos encontrar un dúo de música acústica que no deja de hacer giras por pequeños clubs de la geografía llevando su música donde otros no quieren por esa intención estúpida de ser más "fashion".
 
Travesía lanzan su tercer trabajo discográfico, "No tengo tiempo para esto", con la misma intención espiritual y musical que los dos anteriores. Desde que lo pones en tu reproductor rezuma rock clásico de la vieja escuela muy bañado en el origen del blues y las melodías dignas del mejor pop. Nada usual en estos tiempos.

 
Abre el E.P. "Si lo tuvimos a mano", su mejor corte, dónde destaca la guitarra slide con olor a rock sureño de los primeros M-Clan. O lo que es lo mismo, una canción que podrían haber hecho unos Black Crowes más descafeinados y melódicos.
 
"Entiendo que no me esperes" es un tema de rock duro con guitarras acústicas -sólo Travesía son capaces de hacer esto, pero lo hacen sin forzarlo y con coherencia-, en la línea de otros temas que se pueden encontrar en sus dos anteriores trabajos, pero quizás el cantante intenta estar en un tono que no le conviene en absoluto, demasiado alto. Al buscar esa grandilocuencia, hace perder fuerza al resultado final. No ocurre eso en el tercer corte, "Sin espinas", donde la intención y sentimiento que pone en la melodía es exquisito, además de un gran trabajo de guitarras. En directo debe de ser un filón, con ese estribillo tan comercial, rozando el pop de grupos como La Guardia, pero que no gustará a oyentes rockeros con demasiados prejuicios.
 
"Lavapiés Blues" pone el toque puro y "negro" al disco, y hará las delicias de cualquier amante del blues bien hecho, con una letra a tener en cuenta -aunque no conozcas la barriada en cuestión, como una servidora-, ya que, entre líneas, trata temas muy interesantes sin caer en los tópicos de la protesta generalizada. Atención al paquete sonoro que forman guitarra eléctrica-bajo.
 
Cierra el trabajo "Nunca pares de tocar", toda una declaración de intenciones donde se mezcla el espíritu bluesero del dúo con compases más comerciales y desenfadados en la onda Journey. Un tema para desmenuzar y que no va a entrarte a la primera, pero que con varias escuchas sabrás encontrarle muchos detalles de calidad. También puede agradar a seguidores del rock sinfónico clásico.
 
Dado el estilo y el concepto musical, lo más probable es que en el futuro, Travesía continúen trabajando en reductos mínimos para unos pocos cientos de espectadores por esas localidades perdidas de la Piel de Toro, pero mientras sigan existiendo, sabremos que, tras las portadas y grandes anuncios de las bandas de siempre, en España quedará una formación auténtica, hetereogenea y con calidad, que de haber existido en un país anglosajón hace 40 años, se hubieran batido el cobre de tú a tú con gente como Poco o Procol Harum, por ejemplo. Que nunca vean el final de la travesía y unos pocos podamos disfrutar su música. Nos encontraremos únicos respecto al resto, al igual que ellos.
 

- Lady Police -