The Locos - Tiempos difíciles

De forma animada, con ritmos ska y ambiente festivo digno de unos buenos pogos, encontramos “A punto de explotar”, donde en algún momento la música pasa a un segundo plano a favor de la voz para, de nuevo, reavivar la esencia de los pogos. Rock mezclado con ska que finaliza dando saltos enloquecidos. Le sigue a toda pastilla “Partido mierda” con la combinación de una voz apoyada a modo de respuesta por unos coros a su vez conducidos instrumentalmente. Frases cortas y directas, en las que el punk se abre paso.
 
Con más fuerza o energía bañada de country, se presenta la historia de “Johnny dos pistolas” con un ritmo constante que no sólo nos recuerda a las fiestas del lejano oeste sino que también se baña de sonidos bálticos con la incorporación del violín. El rock además, suena en el estribillo para dar paso al travieso sonido del violín con el que reanuda su ritmo inicial. En una enumeración que invita al grito, enloquecido y en plena éxtasis terminar este tercer tema. Con ciertos ritmos balcánicos también encontramos “Dueños del mundo” arraigado en el ska, de frases rápidas, coros y un ritmo que evoluciona hacía el punkismo con violines incluidos, aportando cierto exotismo al tema. Además incluye una parte árabe instrumental que cada vez se acelera más hasta encarnarse, otra vez, en el punk.

 
Despega el cohete The Locos con una cuenta atrás antes de “Espacio exterior”. El incesante ska y los gritos de júbilo por medio se vuelven más fluido en el estribillo aunque por poco tiempo, puesto que el intenso ska lo vuelve a inundar todo incorporando también una parte grabada, marcada por el cambio de ritmo. Y siguiendo con el ska encontramos “Contrato limosna”, el single escogido por el grupo, cuya letra refleja la actual realidad de los contratos y la explotación a la que se ven sometidos muchos de los estudiantes. Un cocktail aderezado en algunas ocasiones con coros y que culmina en una parte más lenta e incluso próxima al reggae.
 
La incorporación escalonada de los instrumentos y una frase sin coger aliento, marca el comienzo de “No estas sol@”. En él encontramos una constante rítmica que se hace más rápida hasta el grito y la protesta de un sonido más inmenso. Tras esa agitación vuelve a los inicios donde los actos se exponen para ir evolucionando cada vez más rápido hasta estallar en un grito de solidaridad.
 
La total locura y festividad del ska se dejan ver en “Niños de papa”, una crítica hacía aquellos que lo tienen todo sin haberse ganado nada, a sus actitudes y a “sus necesidades”, dentro de un estribillo muy bailable y pegadizo sobre todo instrumentalmente. Incluyendo cerca de los dos minutos y medio una parte a modo de rap de frases sin descanso y un único ritmo de fondo que también podría tildarse de reggae, lo que le aporta al tema un matiz distinto. Todo eso hasta alzarse en un grito conjunto con el que se reanuda el sentimiento fiestero y se incorporan ritmos más gamberros.
 
“Centrales de la muerte” enarbola también el ska con instantes instrumentales rápidos y coros que imprimen gran fuerza al tema, que se ven aún más acuciada por los pogos continuos y la percusión que hacen también de las suyas. Enloqueciendo de un lado a otro, brincando, saltando, corriendo… el desorden y la travesura cierran el tema.
 
Algo más punk suena “Aires de rebelión” con unos coros que lanzan un mensaje claro animando a la revolución mediante un rápido ritmo y un estribillo que podría abanderar el próximo movimiento revolucionario. En la misma línea está “Almas de chacal”, aún más rápida si cabe, con una gran parte instrumental y unas guitarras que hablan por si solas al acecho de la voz.
 
Termina este trabajo un ska precipitado al comienzo de “Una noticia más”, canción ante la indiferencia que parece reinar en las personas con respecto a las noticias que a diario se dan por la televisión y parecen no afectarnos. Una fuerte crítica a la incapacidad del ser humano para reaccionar.
 
Y es que, el ska tiene ese algo especial en el que se sabe combinar los ritmos fiesteros y animados con unas letras claras y que lejos de esconderse, sirven para protestar y denunciar ciertas cosas. Eso es precisamente lo que hace, de nuevo, The Locos. Lo hicieron en anteriores discos, lo hacen en este y estamos seguros de que lo harán en un futuro, porque en ello son expertos. Estamos ante un nuevo disco reivindicativo, de ritmos ska y punk, que como en un principio esperábamos: no defrauda.
 

- Piltrafilla -