Marvin Green - Los días de Lowerside

Directo. Así comienza este disco con “He perdido la cabeza”, en el que el rock ya se deja escuchar de la mano de la guitarra, batería y una joven voz rasgada, que intenta cambiar de registro a lo largo del tema, sin que se haga necesario para demostrar tener cierta personalidad. Todo ello con un ritmo no demasiado complicado, donde destaca la batería que parece llevar el mando. También rockero propiamente dicho, suena “Mire” con la incorporación de coros femeninos y con mayor movimiento en el estribillo, sin faltar una voz siempre clara.
 
Con la batería abriéndole camino, encontramos “Dentro de mí”, algo más relajado pero siempre dentro de una línea rockera en la que la seducción parece contonearse. Efectivamente, los ritmos muy marcados nos gustan, y así empieza “A.H.E.A.”, que pronto se acelera pero respetando en todo momento el rock limpio e incorporando, como en algunas otras canciones, una voz femenina.

 
 
“Salvando esta canción” también se sirve de coros, frases seguidas y hasta una pequeña parte instrumental que sirve de trampolín al estribillo. Muy parecida es “Horas de rock”, pero prescindiendo de los coros y apostando por durante unos segundos por un solo de voz. Seguidamente y recordando, por algún extraño motivo a M-Clan, escuchamos “Pasajero”.
 
La canción más lenta del disco pero no por ello menos intensa es “Ahora”. Sin embargo, no llega a emocionar, pese a tener una base o idea inicial que no está mal se queda en una balada fría que roza algo el blues. Y tras ella, volvemos a la sequedad de los golpes instrumentales en “Los infiernos”, una composición fluida en la que destaca el minuto dos con su efecto grabado y la soledad de la voz para volver a reanudar el tema. Un momento que al mismo tiempo sirve de ruptura y de comienzo en el mismo tema.
 
Rápidamente se mueve “Perfectamente raro” con frases seguidas y un ritmo constante acertado para más tarde romper con la rutina y mezclarla con otros ritmos. Un tema curioso, sin descanso y lleno de desfachatez, muy bien llevado y con una parte instrumental muy corta pero más tranquila para culminar con un fin de redobles. Siguiendo esta tónica aunque con más calma continúa “En mis pulmones”, esta vez con un bucle repetitivo que se corresponde con el estribillo. Finalmente sube la intensidad contrastando con la delicadeza de unos coros para explotar tan sólo instrumentalmente. Termina este trabajo con “Caravanas”, de voz sutil y menos rockera aunque bastante pegadizo, donde precisamente esa voz adquiere un protagonismo especial con falsetes que no quedan mal en algunos momentos.
 
Acostumbrados a escuchar discos con una gran profusión de instrumentos y ornamentaciones, resulta extraño escuchar uno que se sirva de pocos instrumentos para conseguir un curioso y diríamos que buen resultado. Un disco que sorprende por su sencillez y calidad, haciendo de él un trabajo muy fácil de escuchar.
 

- Piltrafilla -