Malos Tragos - Reacción

A toda mecha y con una tralla espectacular se mueve “Ignición”, donde la locura se mezcla con una desgarradora voz enfatizada en el estribillo por coros. Un ritmo constante y rápido como si de balas se tratase presenta a los Malos Tragos con una parte más instrumental de guitarra. Momento tras el cual la voz lidera la cuenta atrás para el despegue final llenando todo de un fuego que no se acaba de apagar, discurriendo sin control, para terminar a golpes de batería. Un sonido muy similar pero de ritmo más pausado encontramos en “Causa y efecto”, donde la parte vocal se vislumbra algo más baja aunque será la que marque las pautas. A los breves silencios les seguirán los coros también en el estribillo. Unos cuantos golpes secos y continuamos con paso firme para hablar de “justicia y libertad cueste lo que cueste”, entre otras cosas. Los riffs de guitarra también tomarán el control en una parte del tema para dotarle seguidamente de cierto misticismo y volver al unísono coral.
 
Con una mayor rotundidad y golpes instrumentales comienza “R&R”. Golpes que se van elevando hasta escuchar el grito a varias voces con el que se rebela el tema. Todo ello con coros muy bien empastados y encajados con el resultado final. Como siempre, también aquí nos chocamos con una parte instrumental que abre la puerta a un ritmo diferente, acogiendo la frase susurrada “que nuestro mundo acaba”. No obstante, el ritmo se suaviza muy ligeramente en un momento dado pero pronto se enarbola para terminar como empezó.

 
“Todo sigue igual” se hace eco de frases cortas y rotundas, escupiendo cada una de las palabras para criticar la inactividad de muchas personas en su luchar contra aquello que no funciona. Los coros, si bien pueden sonar algo más animados, enmascaran un mensaje directo. Los vientos serán los que marquen el inicio de un ritmo más suave donde la voz tomará el control. Tras ella, no nos olvidemos de los riffs para enfatizar la idea, terminando como comenzó pero con los vientos dibujando el punto y final. Más a punk suena “No oír, no ver, no hablar”, también de frases cortas a modo de lucha sobre un tema muy cañero que retoza militancia por todos lados, lleno de fuerza y frases rápidas en ciertos momentos acordes con el ritmo de base. Una canción cuyos coros en un segundo plano enervan el sentimiento anárquico, pero en el que también se esconde otro tipo de ritmo más melódico que tarda segundos en volverse más acelerado, donde las guitarras sobresalen hasta encolerizarse.
 
En el “Ofensor del pueblo”, las frases rápidas terminan con golpes de ritmo juntadas, para crear un tema con una fuerte crítica, en el que incluso, se puede escuchar un trasfondo de twist ochentero con coros que pronto son sustituidos por las peripecias de las guitarras. La parte más relajada viene con las palmas que ceden el relevo para volver al twist constante durante toda la canción.
 
El rock más potente se presenta en “En busca de la verdad”, con coros donde la voz principal destaca por encima del resto con su narrativa. Volvemos a retomar la canción con las voces a una en la frase “¿cuál es tu verdad?”, seguida de unos segundos puramente instrumentales, donde destacará el grito a modo de eco llegando al final. A rock también suena “Homo Homini Lupus”, algo más calmado pero intenso, constrastando con la mezcla de punk en “El Huésped”. Enérgico, a dos voces y con frases cortas que culminan en coros a los que les siguen frases más veloces. Las voces se llenan de furia en cada golpe de estrofa en una canción muy pegadiza llena de matices vocales. Tras el sonido de los platillos, cambia de ritmo levemente para volver a caminar erguida y con la mirada al frente, haciéndose carne de pogo.
 
Más enloquecido y acelerado suena “Chatarra”, de frases ágiles y silencios que dan una mayor fiereza a la canción. Destaca el desgarre de la voz y la salvajidad con la que posteriormente se mueven las guitarras con la batería siempre al acecho. Mención aparte merece el final en el que el ritmo cambia radicalmente, con una voz que rapea ligeramente y donde cada uno de los instrumentos se escuchan de forma nítida encontrando su lugar adecuado en un sonido limpio.
 
Con galacticismo fundido rápidamente en un rock se construye “La distancia (el infierno que llevo dentro)”, donde la voz se acompaña de la batería. Con el recurso del eco en alguna ocasión y por supuesto los coros. El virtuosismo de las guitarras se hará patente en esta canción en la que al mismo tiempo solo la batería será la acompañante de la voz en algunas ocasiones. Muy diferente suena “Poder soñar”, algo más calmada y con sonidos que se aproximan a nuestros oídos para sentar una base más conseguida. Las voces también suenan como solistas, a modo de misa, pero con la picardía del tema.
 
Y nos acercamos al final con dos canciones muy diferentes. “Mundo perfecto” nos sumerge en la revolución de los sonidos con solos de voces que se unen a modo de coros para romper con el rápido ritmo. Y si sois de los que pensáis que en el punk no tienen cabida las baladas, estáis más que equivocados y para muestra “Creo”. Un tema muy relajado con la incorporación de instrumentos de viento donde la voz se convierte en la protagonista, con pocos instrumentos pero sin renunciar a los coros. Una voz que cuando parece que va a estallar se contiene pero que nos introduce más adelante en un ritmo que enfatiza la balada. Además dejaremos a un lado ese sentimentalismo y derroche para hacer hueco al revoloteo de las guitarras. Interesante evolución de una canción que nos ha gustado especialmente por su letra y su intensidad, para morir abrazada por la dulzura inicial.
 
Un total de catorce canciones, en las que en muchas de ellas destilan una locura pareja a las letras con un fuerte componente crítico. El sentimiento punk salta a la vista con la importancia de los coros que hacen hervir la sangre y te introducen en la necesidad de gritar, de protestar y de hacer algo para luego calmarte arropado por los brazos de una balada. Un trabajo destacable por su fuerza, su intensidad y su fiereza en algunos momentos. El mensaje es claro: es el momento de alzar la voz, es el momento de unirte a la lucha.
 

- Piltrafilla -