Dikers - Casi nunca llueve

Con un sonido más punk rock melódico que al que nos tuvieron acostumbrados en sus últimos discos y con la repetición de “Absurda realidad”, lo cierto es que encontramos un tema bastante melódico acompañado de una instrumentación que abre sus puertas al punk rock sin excesos. Pero además esa frase también sirve de antesala a cada una de las estrofas que forman la canción.
 
“Corazón de trapo” es el single elegido por el grupo. Una canción que comienza lenta, melancólica y tristemente alimentándose de un ligero efecto de eco. Lapsus, que dura poco, de tal forma que el cambio del hundimiento personal al renacimiento se da rápido, con una música más rápida y enérgica que incorpora coros y riffs de guitarras que parecen arañar el metal. El contraste entre la tranquilidad y la efervescencia también se da más adelante. Continúa con una guitarra en “Dos pasos”, un tema a medio tempo que alcanza su máximo apogeo temprano para volver al sonido inicial con fuerza pero sin la majestuosidad de ese otro momento. Continuamente ambos ritmos se alternan con una letra en la frase principal no es otra que la del título que la da nombre. También incorpora una parte sosegada en la que tan sólo una guitarra acompaña la voz, colándose entre el sonido más brutal.

 
También hay hueco en el disco para canciones que podríamos tildar como baladas. La primera de ellas con la colaboración de Kutxi Romero pero solo como letrista es, “Casi nunca llueve”, de ritmo suave aunque pronto adquiere una mayor fuerza en la que la tristeza deja paso a la exasperación de los sentimientos. La segunda es “Nada”, con guitarra en mano, destilando fuerza a cargo de la voz que se alza como un grito de ayuda, con falsetes incluidos dentro de una parte vocal desesperada y nostálgica, que no obstante, se hace algo larga.
 
El efecto eco también se deja ver al principio de “En un circo ambulante” con un ritmo bastante pegadizo y con falsete incluido. Además, el tema incorpora, en esta ocasión, trompetas. Lo cierto es que es un tema muy distinto a lo que habíamos escuchado hasta el momento, con un cierto aire rockabilly y un sonido nuevo por explorar. Dichos vientos, tomarán el control en un momento determinado del tema, aunque el ambiente cirquense dejará paso a la brutalidad del resto de los instrumentos. También con un ambiente festivo encontramos “Lo que queda atrás”, oscilante entre el ska, el rock e incluso el country. Todo ello para una letra enrevesada e incluso trabalenguística y en la que los vientos también están presentes. Destaca la instrumental que anima a brinca en cualquier taberna irlandesa.
 
Con la voz en primer plano “Tan difícil de engañar” se desgañita más adelante extendiendo algunas de sus últimas palabras. Intensidad y calma se alternan en ocasiones, predominando la primera con el lucimiento de la guitarra a cargo de Alfredo (Barricada) y una parte instrumental que pone el punto y final al tema. Y “El temporal” está a punto de empezar de una manera inesperada. Un rap con sonido electrónico nos da la bienvenida y nos recuerda al extinguido grupo Baselad. Un tema que destaca por encima del resto precisamente por su rápida y buena letra, así como por el rap con el que comienza. No tardará mucho la canción en volver a sonar a Dikers pero con ese toque rapero que se mantiene. Sin duda la colaboración de Fredy en este tema merece la pena.
 
Los riffs y la batería dejan paso a los solos de voz como impactos de bala apuntando a un objetivo fijo en “Qué desastre”, que explota lleno de sonidos rápidos y punkeros. Aunque sin dejar de lado un fragmento más relajado a modo de chill out en el que la voz se maquilla de efectos. Le sigue “Un última vez”, dotada de un sonido al principio y en momentos puntuales, que es lo que más nos gusta por su toque a música oscura. Sin embargo, también es muy similar a la anterior al incluir una parte más lenta donde la música parece caer a favor de la voz con efecto eco para volver a retomar las riendas con una guitarra y mediante un grito.
 
“Mil bocas sin nombre”, es último de los temas de este nuevo disco en el que como extraterrestres con pies de plomo bajamos de la nave con golpes contundentes para abrir una balada a lo grande, llena de golpes y sentimientos en los que la voz pasa a un primer plano, terminando igual a como empezó.
 
Temas muy dinámicos, con fuerza, en los que la voz se aprovisiona de efectos, en el que la batería y las guitarras dan potencia a los temas, con canciones que sorprenden por su combinación y con baladas llenas de energía. Todo ello en un solo disco, compuesto de 12 canciones que hace de dicho trabajo algo diferente y mixto a la vez.
 

- Piltrafilla -