Creadores de una intro que nos hace confundir con Marea, son los Benito Kamelas, que ya en su primer tema, “Soy”, nos hacen vibrar de forma eléctrica con olor a cuerdas incendiarias y a un rock propio de los valencianos. No obstante, al igual que la voz de Kutxi, la voz de Quini también es difícil de confundir. En “Soy” se pone en evidencia la capacidad instrumental del grupo y el enarbolamiento de un rock gratamente conseguido, de ritmo rápido y firme, cuyo control a la voz de “vámonos” lo toman las virguerías de las guitarras excitadas en agudo. Segundos instrumentales son los que cierran el tema.
Avanzando a paso seguro encontramos “Buena energía”, de frases rápidas, acompañadas de ligeros coros femeninos y cambios rítmicos, en el que casi al final del tema se recurre a la repetición del estribillo para concluir como empezó. En la misma línea se encuentran “Se acabó” y “Naturalmente”. La primera usa algún silencio como recurso pero continúa con un ritmo rápido. Mientras que en la segunda escuchamos una voz que roza el flamenco.
Precisamente con una mayor claridad de la voz en “Despierta” maquillado instrumentalmente bajo el mismo estilo rockero que los temas anteriores pero en la que también hay hueco para algo más tranquilo que rápidamente asciende hasta volver al inicio, dejando paso al lucimiento de las guitarras que anticipan el comienzo de la voz. ¿Y para el final? Golpes de batería y una frase clara.
Algo más rápido suena “Lucas” tanto vocal como instrumentalmente, pasando éstos últimos en ocasiones a un primer plano en detrimento de la voz. Le sigue una versión rockera del tema “Penélope” de Serrat, con un ritmo constante durante el estribillo para luego ser más fluido y marcar cambios rítmicos con golpes secos. Una canción intensa con momentos propiamente rockeros y otros que, de alguna forma, crean sensación melancólica.
Aparentemente la canción más lenta viene de la mano del corte “La guarida de los gatos” donde las guitarras saben llevar el ritmo muy bien creando una dulzura que se acentúa aún más con la incorporación del saxo envolviendo el tema. Sin embargo, tras un leve silencio las cosas cambian, frases escupidas y guitarras en aumento adquiriendo un matiz rockero que rompe con la primera parte. Uno de los mejores temas por lo que esconde y su evolución en pocos minutos.
“Contra viento y marea” se convierte en una auténtica declaración. Con un inicio algo más tranquilo y frases que se alargan en su última sílaba hasta tocar con la voz de un niño en “Sin gluten” en la que se cuenta el día a día en un ensayo con voces de fondo a modo de conversación, dentro de un ritmo rockero a la par que divertido, incluyendo palmas y cierto toque al estilo Grease. La voz de un niño también es la que despide el tema y cierra el disco.
Demostrado queda. Sin la utilización de metáforas, lo cierto es que Benito Kamelas es uno de esos grupos fácil de escuchar, fácil de reconocer y con una composición a base de buenas y sencillas frases. Un disco totalmente rockero, con sorpresas incluidas y con un sonido que pasa de crear confusión a ser inconfundible.