Barricada - Flechas cardinales

Cuando se anunció el abandono de El Drogas de Barricada, muchos se echaron la mano a la cabeza porque el grupo no sería el mismo. Lo cierto, es que fue mucha la expectación creada ante como sonaría el próximo trabajo de la banda. Ahora tenemos, por fin, la posibilidad de escucharlo con un resultado en el pareciera no existir la sombra de El Drogas.
 
Se abre este nuevo disco, con el que podría ser el mejor tema, “Pa’ enredarte”. Un rock diabólico, altamente adictivo y que se retuerce con rapidez dentro de un ritmo pegadizo que no deja ningún momento para el descanso. Un auténtico acierto de como se debe llevar la música hasta el extremo más rockero en el que las guitarras se desgañitan y la voz apuesta por frases cortas y rápidas con el baile vacilante de la batería. Desde aquí solo decir un “nos quitamos el sombrero” que ha sabido mantener el mismo empaque de hace años.

 
Al anterior tema le sigue el single, Punto de mira”, que en un principio nos recuerda a Dikers para bifurcarse por otro camino que nos lleva a un rock más esencial, con una letra bien trazada y un estribillo fácilmente tarareable en el que la batería marca cambios de ritmo o enfatiza el ya existentes mientras las guitarras vuelven a hacer de las suyas rasgando sus cuerdas hasta la extenuación.
 
Y con el “Aguardiente” que quema nuestras gargantas de forma rápida abrimos las puertas a otro tema típicamente rockero que en ocasiones cambia de ritmo brevemente con una fuerza vocal basada en frases cortas y una instrumentación veterana de guerra. Todo ello con la incorporación de coros e incluso un efecto grabado que suaviza la voz pero sin restarle energía y que llega a su máximo apogeo una vez el efecto termina, para desenvolverse en un entramado rítmico firme. De forma más lenta se produce el “Eclipse” con las guitarras acústicas y la voz de protagonistas, a los que les sigue un riff para alzarse y comenzar en una línea similar el principio, aunque con mayo riqueza instrumental y coros, que aportan cierto dramatismo al tema al estar en perfecta consonancia con su letra.
 
Con un mayor énfasis le sigue “El muelle”, canción típicamente rockera que usa los mismos recursos que las anteriores pero con una composición que hacen de ella un tema coreado en su estribillo, que guarda un silencio, para dar lugar a un sonido diferente, más galáctico, que explota en un delirio de marcado ritmo. Y evolucionando hacía el rock también encontramos “Como el invierno”, cantada por Alfredo y donde éste utiliza el talk-box. A nosotros personalmente nos gusta más el timbre de voz de Boni (que suena en casi la totalidad de los temas) porque de alguna forma, esta canción parece sacarnos fuera del disco. Le sigue, “En los más pequeño”, de guitarras afiladas que nos sirven en bandeja este tema totalmente cañero, de ritmo rápido y que harán saltar a más de uno en los directos.
 
Continuamos contando “Hasta diez” para iniciar unos gritos a modo de coros e incluso un solo vocal, seguido de un ritmo muy rápido sin dejar de lado dichos coros. Otro tema que destaca las huellas que por el camino va dejando el grupo haciéndose cada vez más profundas, con las botas del rock puestas y unas suelas curtidas por el tiempo. Un tema que finaliza cuando menos te lo esperas. Más lento se presenta “Imán”, canción guiada por guitarras acústicas donde destaca, precisamente, un solo de dicho instrumento en una balada sobre las relaciones de pareja.
 
Llegamos a la recta final del disco que se abre con “La balanza”, otro tema cantado por Alfredo, que sin embargo nos gusta más que el anterior, por esa conversación a modo de eco y a dos voces, así como unos coros que en esta ocasión sí resultan un acierto construyendo cierto sentido de lucha. Además, en esta ocasión también cuenta con la colaboración de Kutxi, y no solo vocalmente sino que también ha sido él el que ha realizado la letra. Desde aquí solo podemos dedicarle al vocalista de Marea buenas palabras porque es un artista realiza cualquier tipo de colaboración siempre que puede, ya sea de grupos veteranos o grupos que están empezando y necesitan ese apoyo. El resultado en esta ocasión es un tema muy rockero, muy bien compuesto y producido.
 
También propiamente rockero suena “Remiendos”, en el que colabora Iker Piedrafita, de tal forma que ambas voces se alternan liderando el estribillo. Pero tras este tema, los aullidos de un lobo nos despiertan en “Rugir y morder”, abriéndose paso en la noche con una transformación que comienza a base de riff y se levantan al ver la luna haciendo renacer un lobo rockero de ritmo fijo, decisivo y de coros que le acompañan en algunos momentos, como una buena manada de lobos que hacen huir al más popero, asustándole con sus golpes de batería y su directa voz a aquellos que no sepan marcar el ritmo enloquecido en el que el tema alcanza su máximo apogeo. Si al finalizar el tema, no eres uno de esos que se une a corear el estribillo, date la vuelta y camina por donde viniste.
 
Terminamos con la canción que da título al disco “Flechas cardinales”, compuesto de una estrofa larga en el que la voz se desgañita con una base instrumental que espera paciente para explotar en una canción que se suaviza en ornamentación pero en perfecta sintonía con la letra. Además, cuando pareciera que está a punto de acabar reaparece con más fuerza hasta sonar como una apoteósica despedida.
 
Un disco muy completo, con una gran cantidad de canciones puramente rockeras que dejan claro que Barricada no ha perdido su esencial inicial y que continúan pudiendo alardear de un sonido contundente, directo y con fuerza.
 

- Piltrafilla -