Concierto de Koma (02/04/11)

Retumbando paredes

 
Madrid.- Mientras los zombis invaden la capital con motivo de la Marcha Zombi, el grupo de metal Koma se resiste a caer en la ultratumba. Su potente sonido retumba en las paredes de la Sala Heineken en pleno centro madrileño. No han empezado a tocar y la gente ya está entrando. Los más jóvenes se sitúan en primera línea ante lo que está por venir. Los más precavidos prefieren quedarse atrás, alejarse de la vorágine y disfrutar de otra manera.
 
KomaEn un escenario sin grandes alardes decorativos (nos les hacen falta su sonido habla por sí mismo), con la batería central franqueada por dos paneles simbólicos (similares a los que ilustran la portada de su último disco “La Maldición Divina”) y la utilización de iluminación o efectos a base de leds, aparecen Koma.
 
El primer acorde nos ya hace intuir lo que vamos a ver y escuchar, un grupo de metal muy rotundo en su directo, con un sonido mejor que el que destilan sus discos, lo cual es toda una proeza.
 
El tema “Sin oxígeno” (single de su último disco) es el escogido para abrir el concierto. Un tema que suena por todas las radios, fácil de conocer, de aprender, de chillar y apto para aquellos que se atrevan a calentar gargantas. Y si a lo que venían a Madrid fue a presentar su nuevo trabajo, no perdieron el tiempo, “Los idiotas” fue el segundo tema.
 
No obstante siempre hay ciertas canciones que son clásicos como “Imagínatelos cagando” o “Jipis” en el que la gente estuvo totalmente entregada. Cabe destacar también la iluminación que en algunos momentos hacía protagonista al público del espectáculo, eliminando la barrera “grupo-público” y fusionando a ambos en un solo espacio.

 
Koma
Estos temas sirvieron para calentar a los asistentes y que, de nuevo, “La Maldición Divina” invadiera la sala con tres nuevas canciones “Blancos de los nervios”, “No te lo tomes a mal” y “Quién sobra”. Metidos en faena y sin descanso, la fuerza del grupo estaba por los aires y cómo no, la del público no podía ser menos, dándolo todo en la parte delantera de la sala con pogos constantes, más o menos cañeros marcados por el ritmo incesante de los instrumentos.
 
Y como siempre que juegas con lo nuevo, quieres volver a recordar o coger lo viejo… “Vaya carrera que llevas chaval” y “El muro de Berlín” se hicieron un hueco en el repertorio, porque como canciones que han acompañado al grupo desde 1999 y el 2004, respectivamente, no podían faltar a su cita esa noche.
 
De hecho, el “salud” del “Muro de Berlín” dejaba paso otra vez a lo más novel “Patrón a seguir”, “Me vacío” o “El exorcista, donde de nuevo Koma demostraba por qué lleva tantos años sobre los escenarios y arrastrando a un público fiel.  Con un “Muchas gracias” o un “Eskerrik asko”, el grupo agradecía a todos los asistentes su entrega.
 
Abandonando un poco los nuevos temas, Koma se hizo el dueño absoluto de la sala invitando a “Jack Queen Jack” a la fiesta. Tema seguido por algo más “coplero”. ¡Pero que no te engañen!, era “El Sonajero” con el que Brigi y su grupo mostraron sus artes del bailoteo por unos segundos para dejar paso al metal del que se hacen eco.
 
Koma
Koma continuó la noche con “Protestantes” o “Bienvenidos a degüelto”, canción para dar la bienvenida a Madrid con un “bienvenidos a Madrid”.   Y bienvenido también al “Tío Sam” que ha visto crecer al grupo año tras año.
 
Tras todo ese conjunto de canciones sin descanso, donde el sudor ya había bañado a todo el grupo, no podía faltar hacerse de rogar un poco. No sabemos si quizá fueran a acompañar a la puerta al “Tío Sam” pero lo cierto es que el grupo desapareció durante un rato mientras el público esperaba que volvieran a salir.
 
De uno en uno, otra vez fueron poblando el escenario para comenzar “Saqueo”, seguido de “El marqués de Txorrapelada”, “Mi jefe” y “El infarto”. El concierto estaba dando sus últimas bocanadas, cuando como si ellos no tuvieran ninguna importancia, Brigi presentó a la banda.
 
Fue con un tema de su último trabajo, “La almohada cervical”, con el que dieron fin a un espectáculo de aproximadamente dos horas. Pero tras éste, Brigi se detuvo a dar la mano a todos aquellos que se la extendían, mientras que tanto él como el resto del grupo repartía púas en mano, el batería lanzaba las baquetas y con las luces de sala encendidas Koma había dejado de ser el grupo encima del escenario para convertirse en un colega más.
 
Koma
Precisamente si hay algo que merece una mención aparte fue la actitud de Brigi y compañía durante todo el concierto. Un grupo que sabe tratar a su público, con una sonrisa permanente y cómplice durante las dos horas de música, transmitiendo en todo momento buen rollo.
 
Totalmente expresivo y satisfecho con el trabajo que estaba realizando, Brigi se mostró atento y agradecido con la gente, y aún más con su banda, a los que hizo protagonista en muchas ocasiones haciéndose a un lado del escenario para que fueran Rafa, Natxo y Juancar (bajo, guitarra y batería) los que brillaran con luz propia.
 
Todos esos detalles son los que hacen grande a un grupo de música, conseguir esa cercanía y la capacidad de transmitir su fuerza a todos los que han ido a verlos, no es nada fácil y ellos a lo largo de dos horas lo consiguieron. Incluso una vez acabado el concierto, bajaron a los infiernos para saludar a su público. ¿Modestia? Creo que esa es la palabra que mejor los definiría.
 
Si a todo lo anterior le añadimos el espectacular sonido que tiene su directo, que incluso al más parado hace agitar la cabeza o gritar en un momento dado, el resultado es un grupo que merece la pena ir a ver, que desde el principio sorprende por su intensidad y que no ha sucumbido a la invasión zombi de la capital. 
 

Piltrafilla

Fotografías realizadas por Grislogia