Concierto de Gritando en Silencio (01/04/11)

Los gritos ganaron la partida al silencio

 
Madrid.- No era precisamente silencio lo que se respiraba en la Heineken el pasado sábado, más bien era gente gritando letras complejas rescatadas de un sonido rockero, como oraciones aprendidas de memoria. Gritando en Silencio ha sabido escribir su propia Biblia que es recitada por todo creyente del rock, por aquellos que pensaban que con sólo dos discos no se podía llegar alto, por los que ya habían escuchado sus maquetas antes de lanzarse a grabar discos y sobre todo por todos los asistentes a un concierto en el que prácticamente era imposible circular de un lado a otro de la sala.
 
Como no podía ser menos, un grupo como Gritando en Silencio, cuya lírica no resulta indiferente tenía que comenzar el concierto de una forma distinta, utilizando aquello que Marcos, su cantante, mejor sabe hacer, poniéndose la poesía por bandera. Y qué mejor que el poeta del grupo Amenoskuarto, aquél que en su día compuso “Arlekina” en su propio disco, para recitar unos versos sobre el grupo, reuniendo frases y títulos de canciones de Gritando en Silencio para obtener un resultado romántico a la par que interesante.
 
Con el humo para ambientar el recital. Luiky hacía que, entonces sí, el silencio se apoderara por unos minutos de toda la sala, prestando especial atención a lo dicho, con silencios que en ocasiones se llenaban de aplausos.
 
Y tras eso, “Despojos de poeta” es lo que queda. Gritando en Silencio salta al escenario, dando las gracias a Luiky. Ahora son ellos los protagonistas, ahora son ellos los que hablan o gritan preguntándose “¿Dónde se quedó el poeta, que buscaba su anarquía?”. Marcos aborda el escenario cual pirata con su pañuelo. Es un signo, es una distinción. Es lo que hace que en noches como esa él se convierta en un poeta no despojado.

 
A continuación, y dedicado a las personas que habían comprado el disco pero que aún no lo tenían aunque si estaban presentes en el concierto, sonó “Hijos de la madrugada”, seguido de “¿Dónde te has quedado?” Está claro que el grupo se llevó una grata respuesta, todos los asistentes se habían quedado allí escuchándolos a ellos.
 

Y lo que a más de uno le hubiera gustado es que el concierto durara “Dos semanas y unos domingos”, tema con el que los sevillanos continuaron su repertorio, seguido de “Estrellas fugaces” y “Flores de cartón”, éste último dedicado a una amiga.
 
Volviendo a su último disco, “No perder”, “Vértigo” y “Nota de un suicida” fueron los temas escogidos por el grupo para tocar a continuación, hasta que de repente, el bajista había desaparecido y cuatro sillas habían salido al escenario, para tocar en acústico “Historia de una noche” ayudados por Loren, un percusionista que le dio ritmo al cajón. Mientras Marcos antes de comenzar animó al público a palmear con un grito, no silencioso, de “¡a ver cómo suenan las palmas de Madrid!”. Y las palmas madrileñas no defraudaron.
 
Con la incorporación al escenario de Sergi a la guitarra, se atrevieron con “Polvo” un tema que no habían tocado nunca en directo. Pero una vez desaparecidas las sillas, Gritando en Silencio volvió a ser el que era con “Rutina en las Venas (I)” y como no hay uno sin dos “Rutina en las venas (II)”.
 

Todo ello para que el público acabara “Metido en un blues” escuchando “Cuentos de Desgarro” y enfrentándose a todo “Miedo” que surgiera ante la cada vez más cercana despedida del grupo.
 
El tema “Con dos copas de más” fue cantado por muchos como suyo a estas alturas del concierto y seguidamente sonaba la canción que da nombre al grupo, “Gritando en Silencio”, y que además serviría de antesala para presentar a todos sus componentes.
 
A falta de tan sólo tres canciones para cerrar el concierto, Luiky volvió a aparecer para continuar con la canción mediante estrofas en las que se resaltó la frase “ahora que el silencio lo dice casi todo”. El silencio en la sala para poderle escuchar, efectivamente lo decía todo.
 
“A la luz de una sonrisa” y “Actitud” fueron las siguientes canciones en salir de la boca de Marcos y los acordes del grupo, para finalmente concluir con “Mírame desnudo”.
 
Gritando en Silencio llegarán a quedarse afónicos con los años porque vista la afluencia de público les esperan una gran cantidad de conciertos y unos seguidores cada vez más numerosos, fieles a sus letras, a su filosofía de vida y a su rock.
 

Piltrafilla

 
Fotografías realizadas por Enharmonia