Dry River - Quien tenga algo que decir... que calle para siempre

¿Qué ocurre cuando mezclas en la misma marmita Queen, Deep Purple, Barón Rojo y Van Halen entre otros y seis locos por la música que lo hacen extremadamente bien? Pues lo único que puede ocurrir es que surja la magia, y los castellonenses lanzan su segundo disco de rock ecléctico demostrando que el rock progresivo en español tiene mucho que decir.
 
Tras lograr el premio a Mejor disco de rock progresivo en 2012 con su primer trabajo “El Circo de la Tierra”, presentan de la mano de Rockestatal Records un disco de ritmos rápidos, complejo y con un punto canalla en alguna de sus once canciones y media. Y digo media porque comienzan con “Traspasa mi piel (Intro)”, una composición vocal con acompañamiento de violines y piano para abrir boca. Gran tema coral que suena bastante bien. Enlazan con “Bajo control” con un ritmo que te hace directamente pensar en Deep Purple y Barón Rojo, ni más ni menos. Sorprenden con giros imprevisibles de estilos y sonidos que llevan en volandas la canción. Habla de una mujer muy guerrera.

 
“Irresistible” inicia épica para llevarnos a los 70 en pleno movimiento disco. Un gran trabajo vocal y de las guitarras que nos regalan momentos de blues brillantes. Más tranquila comienza “Frascos vacíos” con toques más oscuros en la melodía que nos presenta una canción más coral y que consigue hacernos mecer con su estribillo. Grandísimo solo de guitarra. En “Informe T-24” aparece la increíble voz de Ángel Belinchón para abrir una canción que vuelve a serpentear entre ritmos de múltiples velocidades que nos habla de proteger el planeta; imposible no mencionar los coros y la gran colaboración de Julio Castejón, vocalista de los inigualables Asfalto. 
 
Lo que viene después es “Casto”, una canción que sorprende por su letra y en la que la banda se luce tanto vocal como instrumentalmente. “Oda al líder” que sigue la tendencia de la sorpresa en cuanto a la letra, con unos ritmos militares y dramáticos. Hay que escuchar ambas para saber a lo que nos referimos. Violines y piano dan la bienvenida a “¿Cuanto vales tú?” en un tema que evoluciona y nos plantea una duda sobre el sistema económico y el ser humano. Una de las mejores canciones del disco con un excelente y divertido final orquestal que recuerda a Paquito el Chocolatero.
 
Acústico y lento es el comienzo de la “Caída libre” y nos brinda otra de las mejores canciones del álbum para reflexionar sobre el cambio. Volvemos al sonido más rockero con “El lado bueno de las cosas malas” con una voz más rasgada, con un estribillo que simplemente es sublime y con un solo de guitarra que pone los pelos de punta.
 
Cuando parece que no hay nada más que demostrar, los chicos de Dry River se sacan de la manga una canción como “Rosas y gaviotas” que lamentablemente está muy de moda porque habla de política y sus engaños. Muy acertado el cambio de ritmo que muestra cómo cada cuatro años se olvida lo que se hizo mal los anteriores con cantos de sirena y promesas. Una mini-ópera rock que ya ha elevado al infinito el aprecio que tenía a la banda hasta ahora. Bravo por ellos. Cierran con “Traspasa mi piel”, un tema con un vídeo divertidísimo en el que demuestran todo su potencial y nos brindan un espectáculo con el mejor estribillo del disco y una ejecución virtuosa.
 
Para resumir podemos decir que se trata de una SORPRESA en mayúsculas y un disco de los que hay que comprar y guardar porque señores y señoras, es oro puro y será uno de los más recordados de 2014. Es un trabajo que va en aumento al igual que los buenos de Dry River, cuya trayectoria y fama esperamos se disparen como nuestras ansias por verlos en concierto y en futuros trabajos.
 

- Thor -